Tengo muchos familiares en US y Europa, de quienes venía escuchando gran preocupación por la rápida expansión del virus. Apenas llegaron los primeros casos a la Argentina, en casa estuvimos atentos/as y tomando las precauciones necesarias.

En Globant, por ser una empresa de tecnología, unos días antes de la cuarentena obligatoria en CABA nos enviaron sin mayores inconvenientes a todos/as a trabajar desde casa y extremamos las medidas de precaución. No salía a hacer las compras, solo al supermercado online. No pedía comida delivery, cocinábamos todo en casa. Y así pasaron los meses. Sin embargo, un día, a pesar de los muchos cuidados que habíamos tenido, me desperté con fiebre.

Desde ese momento, estas son algunas de las cosas que aprendí: 

1- Nada parece tan grave hasta que te toca de cerca

“Debe ser otro virus que mañana se me pasa”, pensé. Pero luego de haber pasado 24 horas en cama, decidí, con mucho temor, hacerme el test. La sola espera del resultado fue pura incertidumbre, angustia y ansiedad. Con el diario del lunes, aconsejo no ver al COVID-19 como algo tan lejano, recordar que cuando decimos que “el virus está en todos lados” puede ser literal, y con esto tampoco sugiero alarmarse, pero sí prepararse.

2- Nunca dejar de pensar en los/as demás

Por pertenecer al grupo de bajo riesgo (por edad y antecedentes), en el fondo antes de contraer el virus mi pensamiento era más bien relajado. Pero el virus llega y no solo impacta en uno, impacta potencialmente en la salud de todos/as los que estuvieron en contacto con uno. En mi caso, vecinos de la tercera edad que habían utilizado el mismo ascensor que yo, encargado del edificio, niñera… y ni hablar de mi familia en casa. Esto me impulsa a reforzar la importancia de las precauciones, principalmente por los grupos de riesgo que uno tiene o puede tener alrededor.

3- El positivo abre nuevas decisiones y desafíos

Cuando recibí el resultado COVID positivo, se abrieron nuevas preguntas y la reflexión de cómo encarar lo que venía: Avisar a la prepaga (que tal vez me internaría), notificar a la gente del edificio, en el trabajo, a mis hijos/as, a mis padres…. 

Pero era momento de actuar, así que luego de llamar a todos/as los/as médicos amigos que había conocido en los últimos años, dimensioné la importancia de seguir a rajatabla el protocolo de CABA, y comunicar a todos/as mi estado. 

El servicio médico me indicó aislamiento en mi habitación y que el resto de mi familia se quedara dentro de la casa por 14 días. 

Con el edificio, acordamos que el encargado alcanzaría a la puerta de mi departamento los pedidos de delivery, para que nadie de mi familia entrara en contacto con él ni con la puerta del ascensor.

4- El amor es más fuerte

Para mi marido fue fuerte el shock inicial: de un momento a otro se tuvo que hacer cargo de la casa y de los tres chicos/as. Sumado a eso, el temor de ser portador asintomático del virus… 

Mis hijos/as, de diversas edades (2, 8 y 10) lo fueron procesando a diferente ritmo, de diferentes maneras. Era extraño para ellos/as saber que yo estaba “del otro lado del muro” y no me podían tocar ni abrazar. Pero aún cuando todo parece complicado, es posible ver la luz. A medida que yo me fui sintiendo mejor, fuimos encontrando creativas maneras digitales de superar sus miedos y sobrellevar la distancia (¡eran pocos metros pero parecían mares!).Así llegaron los infinitos pictionary, los tutti frutti, la batalla naval, el bingo, y mil etc más.

5- Globant, y su valor BeKind

 

Contarlo en mi trabajo no sólo fue fácil, sino que fue ampliamente reconfortante. Primero, mis compañeros/as directos/as de POD, que empatizaron y se pusieron totalmente a disposición para dar continuidad a mis tareas, sin impactar a mis equipos. Pero también lo hizo People, desde mi champion, hasta la CPO y un Founder. Me contactaron con la infectóloga de la compañía, me contuvieron emocionalmente en un momento tan complejo, y me ofrecieron ayuda de diferentes formas para hacer estas semanas más livianas. Y sin duda, así fue, gracias a ellos. 

En tiempos difíciles, ser parte de una compañía que se respalda en este tipo de valores, es un diferencial invaluable que uno no dimensiona hasta que lo vive en carne propia.

6- El aislamiento, un tiempo para reflexionar

Es sabido que toda crisis trae oportunidades. 

Tiempo para dimensionar la importancia de las relaciones que uno va formando. Mi familia y amigos me ayudaron mucho, enviaron comida casera en varias ocasiones, regalos para mis hijos/as, mimos virtuales, y pequeños grandes gestos que ayudaron a que sea menos trabajoso el día a día.

Tiempo para agradecer, tener un hogar cómodo donde estar; poder aislarme en mi casa fue una gran bendición. 

Tiempo para aplaudir la fortaleza de mi marido e hijos que pudieron modificar su rutina doblemente aislados, de mí y del mundo, del otro lado de la puerta durante estas dos largas semanas …

Tiempo para valorar mi trabajo, ya que al sentirme mejor, aún estando aislada pude retomar mis tareas, y mantener la mente en movimiento, lo cual sin dudas me ayudó a pasarlo mejor y a reafirmar que disfruto mucho de hacerlo.

Ahora, unas semanas después de haber superado el muro interno de mi casa, habiendo tenido tiempo para reflexionar, valorar y agradecer, espero que pronto se levanten los muros de las ciudades y países. Deseo poder visitar pronto a aquellos familiares de Estados Unidos y Europa que me informaban sobre el virus antes de que llegue a la Argentina. Y mientras tanto, los invito a que sigamos buscando maneras creativas de abrazarnos a nosotros mismos y a nuestro entorno, que la lejanía física no sea una distancia y que, en lugar de contar los días, hagamos que a cada día cuente.

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