Pablo tomando sol en paisaje de lago
Inspiring Glober Stories

 


Este artículo forma parte de nuestra serie Inspiring Glober Stories, historias de personas que con pasión, coraje y creatividad superaron obstáculos, realizaron sus sueños o ayudaron a cambiar el mundo. ¡Esperamos que disfrutes de esta historia y te inspire a seguir dando lo mejor de tí!

¡Cuán importante son nuestras familias y los vínculos que generamos para construir nuestro futuro personal y profesional e incluso para transformar nuestro entorno! 

Hoy decidí tomarme unos minutos para compartir una parte de mi historia y algunos de mis aprendizajes. Este tipo de historias me sirvieron mucho en ciertos momentos de mi vida y de mi carrera profesional, y por eso salgo a contarlo en el contexto del Pride month

Hace algunos años, en tan solo dos meses vi partir a cuatro personas muy cercanas, entre ellas a mis dos abuelas. Estas fueron las personas más cercanas que perdí siendo adulto. Transcurrido el duelo, tomé conciencia de que algo tenía que aprender de ese momento tan intenso que había experimentado y que damos por obvio: el tiempo va hacia un solo lado, es decir, el tiempo que pasó es imposible recuperarlo.

Esa fue la certeza que, después de ocho años de trabajar en Globant, me llevó a tomar la decisión de compartir mi vida personal con mis amigos más cercanos en la compañía. Era el momento de permitir que nuestros vínculos se estrecharan, pero eso iba a ser imposible si yo no era auténtico con ellos. Como las startups que nacen en espacios impensados, en una sala de Globant, reuní a aquellas personas en las que me había apoyado en los meses anteriores y les compartió que era gay y allí cambió todo. A partir de ahí nuestra amistad creció exponencialmente, dejé de ser escueto acerca de mi vida extra-laboral y de evitar usar el nombre de mi pareja. 

Esos ocho años transcurridos no fueron fáciles. Desde el comienzo, en la entrevista de recruiting, aunque «me animé» a contar que vivía con mi pareja, oculté su identidad. En ambientes de trabajo evitaba compartir experiencias personales que me vincularan con mi orientación sexual. También me sentía incómodo ante comentarios y bromas machistas, que estereotipan al gay, tanto hombre como mujer, o usar la palabra «maricón» o cualquier otra similar para decirle a alguien que no es suficientemente valiente ante determinada situación. Observaba que otras personas que también eran gay tampoco lo expresaban de manera abierta. Eso me llevó a enfatizar mi rol como líder y mi asociación con la heteronormatividad. Siempre fui líder, quería ganarme el respeto y la autoridad de mi equipo, y sentía que ser abiertamente gay podría jugarme en contra de este objetivo. 

Ser auténtico con los demás, pero sobre todo conmigo mismo, tuvo un impacto inesperado en mi carrera profesional. Definitivamente poder integrar mi vida personal con mi discurso en lo profesional hizo que todo ese esfuerzo que ponía en ocultar y que mantenía a mi cerebro ocupado, lo pudiera canalizar en otras cosas. Creo que ese «exceso de energía y espacio en el procesador» me permitió montones de cosas tanto a nivel personal como en el trabajo. Explotó mi creatividad y alcancé mis metas profesionales. 

De pronto pude asumir más riesgos, construir equipo y desplegar aún más mi carrera. Desarrollé grandes operaciones de Delivery, construí un estudio de Globant que nuclea tanto a quienes hacen project y program management como a quienes hacen transformación de agilidad organizacional, llegando hace unos meses a ser director de una de las áreas más desafiantes en Globant, liderando la evolución interna de la compañía en relación con la experiencia de cada Glober desde su ingreso.

Si bien yo no me defino como un activista, hoy puedo hablar libremente de mi pareja hombre y de nuestros proyectos juntos. Puedo hacer chistes cuando la situación lo amerita y puedo enojarme, ofenderme y «dar batalla» cuando me parece que se están excediendo límites sobre preferencias personales, o no siendo inclusivo. 

Casi dieciséis años en la compañía y más allá de la identidad o el rol de cada uno en la organización, el valor diferencial de Globant es la calidad de su gente y esto no se negocia. Somos disruptivos por naturaleza, y cuando no lo somos dejamos de ser verdaderos Globers. Considero que cada uno de nosotros es particular, que trae cosas únicas a la ecuación. Me gusta resaltar y aprovechar aquellas características propias de cada uno, y también aquello en lo que somos similares.

Para terminar, creo firmemente que el espíritu innovador que caracteriza a Globant se genera gracias a ambientes de trabajo donde se aceptan todas las historias personales, la transparencia en los procesos, la apertura hacia la otredad y sobre todo por las condiciones creadas para que todos sean uno mismo. Estas características son fundamentales para nuestro crecimiento. 

Dejar de ser innovadores es un lujo que en nuestra industria no nos podemos dar porque haríamos de nuestro producto un commodity. Por ello la diversidad y la inclusión son el GPS de nuestro negocio.

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