El 25 de agosto de 1991 Linus Torvalds, un estudiante de Ciencias de la Computación finés de 22 años, envió un mensaje a un grupo de discusión de la red Usenet en el que describió los avances de su proyecto personal, un sistema operativo libre que aún no tenía nombre alguno. Usenet era la red más accesible y la principal red social para intercambiar opiniones y conocimiento de aquella época previa al despliegue comercial de Internet.

En aquel mensaje Linus indicaba que no esperaba que su sistema operativo se convirtiera en “algo grande”; tampoco esperaba que fuera “portable”, ya que en ese entonces su código solo podía correr en PCs basadas en Intel 386/486. El tiempo se encargó de contradecir sus expectativas: en el curso de pocos años su proyecto personal se convirtió rápidamente en un innovación colectiva a escala mundial. 

Linux se ha convertido en uno de los sistemas operativos más versátiles, portables y ubicuos. Hoy en día es parte fundamental de la infraestructura base de Internet, de la computación en la nube (Cloud Computing), de la Internet de las Cosas (IoT), de las supercomputadoras, de los teléfonos móviles basados en Android, y un largo etcétera.

Este año, Linux, el kernel del sistema operativo que muchos amamos, cumple sus primeros treinta años. Para muchos de nosotros Linux tuvo muchísima importancia en nuestras vidas, no solo a nivel profesional. Recordando un slogan del sitio distrowatch.com «Linux puso mucha diversión en nuestras computadoras».  

Como el propio Linus Torvalds ha manifestado, él no estaba creando su sistema operativo desde cero, sino que se apoyaba en los hombros de un gigante, citando una antigua fórmula de Sir Isaac Newton. Linus se basaba en el conocimiento y la cultura técnica que se había desarrollado en torno a Unix, el sistema operativo iniciado a fines de los años sesenta en los Bell Telephone Labs de AT&T. Unix superó el medio siglo de vida en 2019 y sigue activo en muchos de sus derivados, entre los cuales muchos son también abiertos, como FreeBSD, OpenBSD, netBSD, entre otros.

“Pensar abierto” para potenciar creaciones

En la escala de la historia de la humanidad, medio siglo de Unix, o tres décadas de Linux serían apenas un granito de arena, pero en la escala de la historia de la  tecnología ese tiempo es casi una eternidad.  

Linux, junto a sus antepasados directos, como Unix, BSD, Minix, todos pertenecen a un mismo árbol de familia. Entre ellos existe un principio que los unifica: son el resultado de lo que llamo «pensar abierto». Pensar abierto es por sobre todo una manera de producir cosas para que la comunidad y las empresas puedan potenciar sus creaciones mutuamente. Es el resultado de la fusión del modo de producir conocimiento científico con el espíritu hacker.  

Linux y todos los derivados más o menos directos de Unix han contribuido a mantener viva la cultura técnica a la que me refiero con «pensar abierto».   

Desde hace algunos años, y a paso de cangrejo, decidí investigar y recopilar datos acerca de la historia de los sistemas operativos y software de código abierto en general. Creé algunos videos en YouTube, comencé a recopilar documentos y me decidí a trabajar en un libro porque percibí que existía un cierto vacío de bibliografía sobre el tema en lengua castellana. Fue así como nació “Piensa Abierto. Una historia social del software de Código Abierto y Libre”.

No quería escribir solo para rendir homenaje a los hackers que admiro. El lector encontrará en el libro un recorrido por los hechos, las personas y sobre todo las instituciones que habilitaron el desarrollo de los sistemas de código abierto. Los DevOps, SysAdmins o desarrolladores encontrarán en él información acerca de algunas herramientas que usan a diario y que se originaron hace ya mucho tiempo.  

Conocer la historia para ser capaces de innovar  

La innovación ocurre en general de maneras misteriosas. Pero sólo en escasas ocasiones es el resultado del trabajo de individuos aislados. Linux, GNU y Unix son la evidencia de esto. La producción de conocimiento o de tecnología, la innovación de cualquier tipo, es de naturaleza necesariamente social. El modo de producción derivado de “pensar abierto”, ha permitido a usuarios, desarrolladores de software y empresas beneficiarse mutuamente, pero sobre todo potenciar los descubrimientos de sus pares. 

¿Por qué estudiar la historia de la tecnología? Conocer el pasado no solo cambia nuestra visión de los hechos que ya acontecieron, sino que también cambia la perspectiva que tenemos de nuestro presente. Conocer el origen de las herramientas que usamos puede ayudarnos a encontrar nuevos usos.   
Coincidiendo con los 30 años de Linux, el libro “Piensa Abierto. Una historia social del software de Código Abierto y Libre” finalmente vió la luz y ya está disponible en Amazon, como ebook y también en formato físico (paperback).

Facebooktwitterredditlinkedinby feather

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>