El sector de los servicios financieros demostró que la IA funciona, que las experiencias digitales importan y que los pagos en tiempo real son posibles. Esto ya no se debate. Lo que queda es más complejo y mucho más trascendental: cómo los bancos rediseñan sus modelos operativos en torno a la inteligencia, modernizan las plataformas sin interrumpir el servicio, orquestan ecosistemas sin perder el control estratégico y arraigan la confianza lo suficiente como para avanzar con rapidez sin quebrantar la fiabilidad.
En MoneyLIVE Summit 2026, esto abrió un camino nuevo y claro. En los debates sobre la IA, el toque humano, la innovación y el ROI, se destacó un mensaje: la confianza no es negociable. Ahora que la IA se está integrando en la toma de decisiones y los sistemas en tiempo real están acelerando las transacciones, la seguridad y la gobernanza no pueden adoptarse en el camino: deben ser parte del diseño original. La confianza no es lo contrario de la innovación: es lo que la hace sostenible.
La evolución hacia ecosistemas altamente interoperables (conformados por stablecoins, activos digitales y tokenizados) y hacia operaciones impulsadas por la IA fue un tema recurrente durante todo el evento. Crear la banca moderna requiere que los empleados estén plenamente capacitados para usar la tecnología y la IA. Los datos no solo deben usarse para ejecutar las operaciones, sino también para generar conocimientos reales para la toma de decisiones, sin dejar de combinar la automatización con la empatía humana en áreas como el asesoramiento, la atención al cliente y la prevención del fraude, una perspectiva que también se destacó durante el discurso inaugural de Vim Maru, CEO de Barclays UK. Un mensaje fue el denominador común en todas las sesiones: la banca sigue basándose en la confianza, pero la IA, los datos y las plataformas digitales están redefiniendo cómo esta se crea y transmite.
Otro tema que resonó en toda la conferencia fue cómo pasar de utilizar la IA como una herramienta en diferentes canales a tratarla como una capacidad básica que cambia todo el modelo de interacción con el cliente. Los bancos están integrando cada vez más la IA y la IA agentiva en los servicios financieros, incluidos los análisis y la toma de decisiones. Usan chatbots y soluciones GPT personalizadas, conocimientos mejorados por IA y flujos de trabajo agentivos respaldados por capas de orquestación que permiten a los sistemas actuar dentro de límites definidos. Este tipo de implementaciones se debatió en varias sesiones, entre ellas «AI-Powered Interactions: Redefining the Possible», en la que Kasper Tjørntved Davidsen, Chief AI Officer de Danske Bank, compartió ejemplos de cómo se está aplicando este enfoque en la práctica. La conclusión más general que se repitió en todo el evento fue que la IA ya no es un complemento, sino una capacidad organizativa que cambia la forma en que se diseñan las interacciones en los bancos.
En los paneles, entrevistas y conversaciones paralelas de MoneyLIVE 2026, surgió constantemente un mensaje sobre la próxima fase de la transformación bancaria. Los siguientes puntos resumen los temas que definieron el evento de este año.
1. Pagos y plataformas: La infraestructura sigue siendo importante
Si la IA es el cerebro y la CX es la cara, la infraestructura de pagos es el sistema circulatorio. Los bancos que sigan superponiendo nuevas funciones sobre los sistemas heredados experimentarán una fricción cada vez mayor, versiones más lentas, costos de integración más elevados y una escalabilidad limitada. Por el contrario, las instituciones que modernizan su infraestructura desbloquean oportunidades de velocidad, flexibilidad y monetización que se acumulan con el tiempo, convirtiendo la innovación de victorias aisladas en una ventaja competitiva duradera, ya que las plataformas modernas son la estrategia competitiva.
Valerie Nowak, de Mastercard, y Oliver von Quadt, de Deutsche Bank, hablaron de cómo el pago por banco está pasando de ser una alternativa a una opción de pago escalable y de nivel empresarial en Europa. Señalaron la necesidad de una normativa más estricta, sobre todo en materia de autenticación, y de una infraestructura paneuropea que permita pagos de cuenta a cuenta coherentes y seguros. Más allá del cumplimiento de la normativa, el éxito dependerá de la fiabilidad del sistema, del valor que suponga para el comerciante la reducción de costos y la agilización de las liquidaciones, y de la superación de dos obstáculos fundamentales: la adopción por parte del comerciante y la formación del cliente.
Lo más importante que aprendí fue que las nuevas opciones de pago son la nueva normalidad y que los clientes y los comerciantes tienen más opciones que nunca, en función de sus necesidades específicas. Los flujos en tiempo real, los pagos entre cuentas, las finanzas integradas y las billeteras electrónicas se están convirtiendo en expectativas básicas. Sin cimientos cloud nativos, arquitecturas componibles, interoperabilidad basada en API y plataformas básicas modernizadas, incluso las iniciativas más prometedoras acaban por estancarse.
2. De proveedores a orquestadores
Otra conclusión clara de la cumbre fue la creciente importancia del concepto de ecosistema. La mayoría de las sesiones dejaron claro que el futuro de los servicios financieros ya no consiste en una colaboración superficial, sino en la creación conjunta de capacidades que ninguna institución puede construir por sí sola. El banco del futuro orquestará el valor a través de las redes.
Mediante ecosistemas de API, alianzas con empresas de tecnología financiera, integraciones de finanzas incorporadas y modelos de infraestructura compartida, las entidades financieras están pasando de ser fabricantes de productos a líderes de plataformas.
En este contexto, las finanzas abiertas no son un mero requisito normativo, sino que representan un cambio estructural hacia una creación de valor conectada y colaborativa. Open Finance representa una expansión estratégica de Open Banking, ampliando el alcance de cuentas y pagos a inversiones, seguros, pensiones e incluso servicios no financieros, la base del emergente ecosistema «Open X». Este cambio permite un modelo más interoperable y basado en la colaboración para ofrecer productos financieros, impulsado por el intercambio seguro de datos y la personalización avanzada. Aunque en un principio esto fue promovido por la normativa, el impulso procede ahora de las expectativas de los clientes, lo que crea una nueva dinámica competitiva y obliga a las entidades a replantearse sus modelos de negocio.
Yaprak de Beaufort, Vice President of Value-Added Services de Visa en el Reino Unido e Irlanda, analizó el futuro de las entidades financieras. Destacó cómo los sistemas heredados siguen exponiendo a los bancos al riesgo operativo, la escasez de talento, la limitada capacidad para extraer información de los datos y la creciente dificultad para satisfacer las expectativas de los clientes. Hizo hincapié en que las plataformas modernas y los modelos basados en servicios se están volviendo esenciales para mejorar la experiencia del usuario, desbloquear el valor basado en los datos y permitir a los bancos ir más allá del procesamiento básico de pagos hacia arquitecturas más flexibles y preparadas para la innovación.
3. Competir en tecnología, no solo en cifras
Un tema recurrente en el evento fue que la competencia en el sector bancario ya no se define por las características individuales, sino por la capacidad de ofrecer experiencias coherentes y de alta calidad a gran escala. A medida que las capacidades digitales challenger se convierten en estándar en todo el sector, las expectativas de los clientes siguen aumentando y empujan tanto a los bancos tradicionales como a los digitales a replantearse cómo se diseñan y prestan los servicios. Para lograrlo, no solo hace falta curiosidad y creatividad a la hora de resolver los problemas de los clientes, sino también una tecnología básica moderna que sirva de elemento diferenciador y no de barrera a la innovación, como demostró la conversación con Raghu Narula, de Starling Bank.
Entre los ejemplos analizados cabe citar el uso de plataformas cloud nativas, la banca basada en IA, la ampliación de las herramientas digitales para las pymes y el desarrollo de soluciones agentivas para impulsar la automatización y la adopción. El mensaje más general reflejado en la conferencia fue que la innovación debe ampliarse a través de la arquitectura, no solo a través de las ideas, y algunos bancos incluso exploran modelos de tecnología como servicio para ampliar sus plataformas más allá de su propia base de clientes.
El mismo cambio se puso de manifiesto en los debates sobre el futuro a largo plazo del sector, en los que se está pasando de la solidez de los balances a la capacidad tecnológica como principal fuente de diferenciación. La evolución de las expectativas de los clientes, la IA, los pagos transfronterizos y tecnologías emergentes como las divisas digitales están reconfigurando la forma en que compiten los bancos, obligando a las organizaciones a pensar en términos de plataformas, datos y ecosistemas en lugar de solo en productos.
Esta perspectiva quedó reflejada en la mesa redonda «Banking in 2030: Navigating the next wave of banking and payments innovation«, en la que participaron Ulku Rowe, de Lloyds Banking Group, Adam Bealey, de SWIFT, y Harriet Rees, de Starling Bank, quienes destacaron que el impacto actual de la IA en la eficiencia de los servicios administrativos es solo la primera fase. La próxima etapa se centrará en la experiencia del cliente, pasando de la gestión de datos a la generación de conocimientos en tiempo real que permitan tomar decisiones más inteligentes y ofrecer servicios más personalizados, una transición ampliamente descrita a lo largo del evento como fundamental para el próximo modelo operativo de los servicios financieros.
4. La transformación debe aportar un valor mensurable
En Globant, nos centramos en ayudar a las instituciones financieras a convertir el reto de la integración en un viaje de transformación estructurado a través de nuestro Financial Services AI Studio. Como quedó claro en los debates de MoneyLIVE, la transformación ya no se mide por el número de iniciativas que se ponen en marcha, sino por el valor que generan. Los directivos se preguntan cada vez más qué tan rápidamente pueden lograr el ROI, qué impacto mensurable tiene la modernización en los clientes y si la evolución del modelo operativo puede reducir también el costo y la complejidad del stack tecnológico.
Para ofrecer ese valor, las instituciones necesitan algo más que nuevas herramientas: necesitan una narrativa clara que conecte las prioridades empresariales, los resultados de los clientes y las decisiones tecnológicas en una historia coherente. Esto requiere centrarse en una mayor densidad de valor en todas las iniciativas, dando prioridad a los cambios que producen resultados visibles al tiempo que se sientan las bases para la escalabilidad a largo plazo. En la práctica, esto significa avanzar hacia arquitecturas disociadas, capacidades low-code y una mayor convergencia entre los equipos empresariales y tecnológicos, lo que permite una entrega más rápida sin aumentar el riesgo operativo.
Mediante la combinación de modelos operativos nativos de IA, ingeniería de plataformas y cloud modernas, diseño de experiencias y gobernanza integrada, permitimos a los bancos pasar de iniciativas fragmentadas a la ejecución en toda la empresa. A través de nuestras capacidades de IA agentiva y marcos especializados, diseñamos operaciones inteligentes que escalan, modernizamos arquitecturas centrales y de pagos sin interrupciones, y orquestamos asociaciones de ecosistemas con confianza.
En este contexto, la innovación no consiste en una serie de proyectos piloto, sino en un cambio coordinado, seguro y cuantificable para convertirse en una empresa financiera nativa de la IA e impulsada por plataformas.